
La nueva clasificación que de Cristobão Buarque –pariente del popular compositor brasilero- del mundo en dos grandes grupos de países: los países con mayoría de primer mundo y los países con mayoría de tercer mundo, eliminando por completo la pequeña e ilusoria escala de países del segundo mundo, hace más fácil y razonable ésta concepción globalizada y globalizadora de la globalización de nuestras sociedades -valga la redundancia- . Es pues enormemente cierto que existen élites de primer mundo en todos los países, conformando así lo que llamaríamos el primer mundo internacional, sean estos países ricos, pobres o paupérrimos, como es también demasiado cierto que hay países llamados de primer mundo con una considerable población postergada y marginada de todo derecho, y en donde éste también pasa a ser un privilegio.
En todos los países la élite maneja los mismos códigos, ésta es una clase totalmente internacionalizada y conciente de lo que es, en donde las características de esta secta están de más homogeneizadas con iguales objetivos, gustos, consumo, pasatiempos, tipo de educación, paradigmas laborales, estado de salud y hasta porque no decirlo estados o tipos de enfermedad. Con el escalón más pobre sucede casi lo mismo, la pobreza obviamente también está internacionalizada, el prototipo de vida de un mendigo es similar en los 5 continentes y las formas de enfermedad y muerte que presentará no variará tanto entre países como Camboya y Paraguay. La falta cardinal de esta población es su conciencia de clase local y global, conciencia que los internacionalizará de otra manera, y de un carácter mucho más rico culturalmente, ya que la cultura aquí tiene un dinamismo mucho más fuerte y puro, es un estrato cultural en donde el nihilismo modernista ni post han logrado penetrar, y lo digo en sentido genital.
Esta de más decir que el modelo de élite reclama una cantidad casi exacta de melanina por persona, pero visiblemente existen casos en donde se permite la tolerancia a este exceso. Insisto en el biotipo, porque con esta separación de grupos de hombres que tienen tarjeta de crédito y los que no, en la sociedad se está creando biológicamente hasta especies distintas de hombres. Hombres que pueden alimentarse de una manera nutricionalmente preferencial desde el nacimiento, hombres que tienen acceso a los más complejos y modernos métodos de salud, ya sea con vacunas, medicinas, cirugías, y hasta porqué no modificaciones genéticas, todas son cuestiones, que enloquecerían al propio Fuhrer y harían de Huxley todo un profeta. Esta predilección que se transmite de generación en generación con factor dominante y con una dialéctica propia de evolución, eficiencia y complejidad dará a luz su propio hijo, el homo capitalis -el apellido en honor a su semen progenitor-.
Escribo esto porque pude palpar por primera vez en mi vida la polarización social en todo lo humanamente imaginable, incluyendo su sentido biológico, tan marcada es la pobreza, como tan marcada es la riqueza de sus élites, es que aquí, en éste país tan rico, desde la idiosincrasia misma existe una ruptura nacional, es casi incomparable la polarización aquí con la nuestra, la paraguaya. Es cierto que en nuestro país existe un escenario similar, pero en donde la sumisión de la mayoría está tan subordinada y con una disciplina casi terrorífica, hija de la historia, que aún la distancia de sus polos sociales no logra romper y liberarnos de esa paciencia casi eterna y de esa tolerancia a la corrupción ya imperturbable que ni queremos cambiarla. Pero está claro que en Venezuela la polarización extrema parió este nuevo escenario, este es un país que acaba de descubrir que posee todo el vigor y las posibilidades de cambiar su esquema social, no simplemente poniendo de cabeza a su pirámide social, sino creando una nueva simbiosis de sociedad, en donde los opuestos tienen claros sus rostros, así como sus ideas y propuestas para administrar y gobernar a su propia mayoría. Creo que por primera vez en la región se está dando un debate abierto entre polos sociales de una manera que intenta ser lo más justa posible, aunque uno de sus polos tenga de manager al más poderoso de los imperios de la historia, y además, con el distintivo de no saber perder.
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