Saturday, June 03, 2006

Maisanta!


Maisanta! fue el grito de Doña Yulicza cuando vio las condiciones de su hijo en la urgencia del hospital. Maisanta? Si!, Maisanta! Maisanta! Maisanta! volvió a gritar como para que no vuelva a preguntar qué significaba.
En Elorza existe la leyenda de que allá a principios de los años 80 había sido enviado de castigo por insubordinación un joven capitán gritón, el cual solucionaba todos los problemas de su unidad fronteriza apelando al grito de Maisanta!. Cuentan que, en una de esas, en el campito llanero que hace de aeropuerto en el pueblo, hicieron una exhibición de paracaidismo, y pasó que uno de los soldados al soltar su paracaídas éste no abre, se enrolla a la caída, poniendo a todo el mundo desesperadamente a gritar. Mientras el ya bautizado como “bala humana” caía, Maisanta! fue el grito del capitán que aparentemente solo asustó más a toda la multitud, pero ese grito como que tenía alas, e inmediatamente desplegó al inmenso paracaídas cambiando el destino del soldado en su caída libre. Así, este capitán quedó perpetuado en Elorza, pero no solo por su grito extravagante, el tiempo aquí me mostró que no existe persona mayor en el pueblo que no tenga alguna anécdota encantadora con el joven capitán que cumplía y compartía su condena con ellos. Las discusiones de historia con el profesor de la única escuela, sus visitas a la mayoría de las casas del pueblo, sentarse y compartir el café con quién sea, hacían del milico el primero de esa unidad que se mezclaba con ellos.
Recuerda Chávez que cuando chico escuchó una pelea entre su madre y su abuela, en donde esta increpaba a su hija de que ella era así porque llevaba sangre de su abuelo, el cuatrero!, el delincuente!, asesino!… un bisabuelo asesino, se decía… y siempre lo recordó, siempre lo retuvo en la mente hasta que llegue el día adecuado en que se lanzase a su búsqueda, en busca del bisabuelo, el asesino. Busco en la historia, contada, escrita, borrada y maldita. Lo encontró. Allá por 1890 el bisabuelo ajustició a sangre fría degollando a dos lugartenientes en Barinas, a partir de eso vivió en la clandestinidad del llano formando tropas de saqueo y asalto contra las comarcas más ricas en la región, y repartiendo tierras y riquezas entre las familias más indigentes. Un guerrero, un justiciero, un Robin Hood llanero, un discípulo del libertador. Pero la historia y la familia lo condenaron. Se mandaba llamar Maisanta.
Hace 3 años, para requerir el referendo revocatorio del mandato chavista se necesitaba un número considerable de firmas que lo solicitara tal derecho constitucional, y fue así, con el mínimo del 10 por ciento de los electores se conseguía hacer rodar el artículo 70 de la constitución bolivariana, y poner en jaque al gobierno. Pero la derrota opositora fue doble y rotunda. El referendo hizo congregar a la gran mayoría de venezolanos gritando el ya popular: Uh! Ah! Chávez no se va! y confirmar su hegemonía dentro de Miraflores, pero el referendo parió lo que es también conocido por todos como la “lista de Maisanta”, lista donde están con nombres y apellidos todos los individuos que votaron en contra del proceso. Lista que desenmascaró a varios oportunistas dentro del gobierno, lista que dejó sin trabajo a una considerable cantidad de personas, que dejó fuera de la universidad a muchos jóvenes, lista que no pudo negarse, hasta tenía su propio sitio en internet.
Un domingo cualquiera, en el Aló Presidente, una mujer logra comunicarse con él, y relata a llantos que había perdido su trabajo por estar nombrada en esa maldita lista, el presidente señala desconocerla, y a la mujer la reincorporan a su trabajo y echan al jefe que la despidió. Chávez solicita una lista de todos los venezolanos que fueron perjudicados de la misma manera, e intenta reparar el gran daño ocasionado en nombre de su bisabuelo.

Maisanta!, no se puede decir lánguidamente esa palabra, es una como imagen auditiva densa, pesada, poderosa, llena de ansias de justicia pero a su manera, colmada de rabia y cargada con sed de venganza.

No comments: