Thursday, June 01, 2006

ALCA: La formalización de la inexistencia del Estado

Para este fin de año todos los países al sur del Río Bravo, y el nuestro obviamente entre ellos, deberán estar decidiendo si se alinean o no al megaproyecto canadiense-americano del ALCA. Esta asociación de libre comercio se nos presenta como el remedio ineludible que pretende solucionar todos los problemas sociales y culturales de más de 30 países distintos, con más de 800 millones de habitantes que se encuentran en las más desiguales condiciones, con la supuesta panacea del “libre mercado”.

En esta integración del hemisferio, de orden meramente comercial, están incluidas medidas casi impositivas para eliminar los distintos tipos de controles sobre las inversiones extranjeras, eliminar las diferentes leyes proteccionistas que regulan el mercado local, y las que custodian los bienes y recursos naturales de cualquier nación (obviamente la más pobre) para que puedan ser explotados al servicio del más fuerte económicamente. Un “pequeño” ejemplo actual y que no viene ideado específicamente desde Washington, es el uso y abuso de nuestra tan rica tierra colorada, deforestada y monocultivada para la soja, (ahora soya), leguminosa que absorbe prácticamente todos los nutrientes del suelo dejándolo tan “rico” como un desierto con solo 10 años continuos de cosecha; leguminosa que de los varios millones de dólares que produce de ganancia, ahora no paga impuestos y encima se nos fuga completamente al país “inversionista”. No nos deja nada. Imaginemos nada más cual sería el futuro de nuestro gran recurso: el acuífero Guaraní, pues no es ignorado que varios analistas hablan de una futura guerra del agua, la del petróleo ya está ganada.
La aplicación del ALCA pondría en serio riesgo el acceso de la gran mayoría de los pequeños productores al mercado, incluso su existencia, situación también catastrófica para un país en que la agricultura representa un medio de subsistencia, seguridad alimentaria y producción. En esta “libre competencia” entre desiguales, el panorama es preocupante, las negociaciones son irregulares y países como el nuestro no tienen injerencia alguna en las deliberaciones. La miseria del sur no puede competir legalmente con la superabundancia del norte.
Y no ignoremos las diferentes maniobras “modernistas” para el Estado que nos imponen desde el FMI y el Banco Mundial, abonando el terreno para las privatizaciones de los principales servicios públicos como el agua, la electricidad, la salud, la educación, etc. Al capital inversionista no le interesa educar, no le interesan los programas de vacunación, no le interesan ni el PAI ni el AIEPI, solo sustraer las riquezas de diferentes lugares del mundo para satisfacer a un solo país, al más tragón de todos. Esto es el neoliberalismo, algo que la superpotencia solo impone en su política exterior, pues los diferentes tipos de subsidios, las más complejas protecciones reguladoras del mercado, y una magnífica seguridad social son solo privilegios exclusivos para el primer mundo.

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