
Debemos siempre tener en cuenta que la frase más correcta, bioquímicamente hablando y en contradicción analógica a la teoría mística del polvo, es que: “de agua somos y agua seremos”
El elixir de la vida no es ninguna bebida mágica, tampoco ningún trago celestial ni alquimista. El elixir de la vida es sangre de nadie y no necesita de copas ilustres para ser bebido, basta con las manos o simplemente abrirle la boca al cielo. Del elixir de la vida saboreamos todos, vertebrados y no, sin excepción, y pura, como cuando nos cae del cielo, o brota de entre las piedras, da más vida que Kuma.
Ya se divisan en nuestros horizontes históricos las guerras y arrebatos en su nombre, todo esto, simplemente para una parte de la humanidad que siempre se encargó de despilfarrarla. Ya se vislumbran su sed y sus muertos.
Aún así, con un futuro próximo incierto para los seres que la ostentan y que aún la disfrutan en toda la magnitud de sus beneficios, aún sí, sobre la faz de la tierra existen una gran multitud de hombres, mujeres y niños que en lo que va de su vida jamás la han visto clara, jamás la han bebido sana, nunca la han tomado pura. Érase antes -dicen los Pumé- cuando los abuelos de sus abuelos la bebían con sus propias manos a orillas del Cinaruco o del Capanaparo, era cuando eso… cuando aún daba vida. Ahora -y este es una “ahora” que puede abarcar siglos- la comunidad Pumé está condenada a sufrir endémicamente ciclos de gastroenteritis, diarreas, parasitismo, deshidrataciones, desnutrición y muerte, ciclos que cumplen todas sus fases biológicas tan estrictamente en cada uno de ellos como cualquier ciclo de Krebs o de Cori, hasta podríamos denominarlo como su propio “ciclo de la vida”, o de muerte, por qué no?.
El elixir de la vida es suyo tanto como es nuestro, pero hoy es más nuestra la responsabilidad de hacerla clara, sana y pura por que somos nosotros, criollos o Nivé -como nos llaman-, los que contaminamos sus cauces, intoxicamos y modificamos sus cuencas y cursos, somos nosotros los que arruinamos así todas las aguas superficiales, profundas y hasta atmosféricas. Somos nosotros los que creamos ese ciclo de muerte del cual ellos son víctimas.
Hoy 23 de setiembre del 2006 se ha hecho historia en El Manguito, una pequeña comunidad Pumé que pretende ser, con su clínica, escuelas productivas y hoy, con su nueva planta potabilizadora de agua, el enclave sanitario y de desarrollo autónomo, propio y de las distintas poblaciones que circunscriben su radio de influencia, incluyendo así a casi tres mil personas. Tres mil personas que nunca la han visto clara, porque quinientos años fueron dejados a oscuras. Tres mil personas que nunca la han bebido sana, porque hubo doscientos años de gobiernos que los ignoraron. Tres mil personas que jamán la han bebido pura, porque millones de hectáreas y recursos que son suyos, hoy los criollos y sus vacas se los rumian.
Hoy el pueblo Pumé, conciente hasta cosmológicamente de su nuevo periodo de vida y renovación, pueden decir a través de estas líneas, por incluirlos, por escucharlos, por comprenderlos y por tomar conciencia de que también existen: Gracias!!! Gracias Revolución Bolivariana! Gracias Chávez! Se empieza el nuevo Ciclo de Vida.
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