
“Difícilmente se podrá matar a una liebre, o a un cucaracha, con un poderoso tanque de guerra” es la premisa de una de las teorías bélicas supuestamente más modernas de la historia humana. El concepto de “guerra de guerrillas”, como lo denominaron sus propios maestros y promulgadores: Mao y el Che, y que en este siglo XXI fue renovado por los coroneles chinos: Wang Xiangsui y Qiao Liang, es un conocimiento que lleva intrínseca la noción de la asimetría de poderes, y hablar de esa asimetría o desproporción de fuerzas es rememorar a David y Goliat, o sea, este concepto no tiene nada de nuevo.
Hablar hoy de guerra asimétrica en Venezuela es todo un tema absorbente. El año pasado Caracas fue testigo de la modificación completa de la ley orgánica de las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN) en pro de crear un ejército capacitado íntegramente para fundamentar la guerra de guerrillas, y en una guerra de este tipo, asimétrica, no existe un frente determinado, ni muchas acciones militares convencionales. Por el contrario, es una batalla que se basa en golpes de mando, combinación de acciones políticas y militares, con unas minorías armadas versátiles enfocadas bajo el esquema de hit and run, y lo que creo yo más importante: una tenaz implicación de la población civil. Por eso, a partir del 2006, el mayor gasto del las FAN se da en la creación de un ejercito de reserva competente, porque una guerra asimétrica depende exclusivamente de eso. Debo aclarar que aquí el servicio militar es voluntario, pero tiene una relativa muy buena paga, y es visto por la mayoría de la población, hombres y mujeres, como una manera “sana y honorable” de ganarse la vida, por lo menos por un período mínimo de 3 años.
El Frente Francisco de Miranda (FFM), agrupación civil numerosísima y diseminada por toda la república, grupo que asumió la responsabilidad que dejaron los Círculos Bolivarianos, los cuales fueron satanizados y desaparecieron luego de los sucesos del 2002, serían entonces, por analogía, como los Comités de Defensa de la Revolución o CDR cubanos. Poseen una organización y voluntad de trabajo social incomparable, motivados por un garrafal chauvinismo que hace de Miranda o de Bolívar también primogénitos de madres virginales. Este grupo, con el último eufórico discurso de Chávez, ha puesto en jaque a su calificativo de “agrupación civil”, el presidente prometió un fusil a cada miembro del Frente para “contrarrestar al imperialismo avasallador cuando sea necesario”. Esta última parte de dicho discurso obviamente no se escuchaba en las alocuciones desesperadas y paranoicas de la oposición y sus medios. El desespero fue máximo cuando se confirmó la venida, en julio de este año, de los 100.000 fusiles de asalto Kalashnikov AK-103 desde Rusia. Semanas después también llegaron los 100 prometidos helicópteros de última generación del mismo país. Todas estas adquisiciones se dieron porque en mayo EEUU emitió una prohibición de ventas de armas a la república bolivariana y boicoteó posibles compras desde Brasil y España por poseer dichas armas, en parte, tecnología norteamericana. El problema armamentístico con la nación del norte ya viene agudizado desde hace 6 meses por la negativa de estos de hacer el mantenimiento a los F-16 venezolanos.
El alto mando confirma que las compras de armas seguirán y que también se creará una fábrica nacional de fusiles y armamento pesado, todo sea por la renovación del parque de armas de las FAN, y de una independencia a ese nivel de los EEUU y sus posibles boicots. Pero insiste en que para la nueva ley orgánica del ejército lo esencial no es el tipo o tecnología de las armas, si no de lo que es capaz de llegar a hacer el soldado.
“El Pueblo es al Ejercito como agua al Pez” Mao Tse Tung. Esta es la frase que está en la entrada de todos los cuarteles de la República Bolivariana de Venezuela.
Tarea para la casa: Aplicar conceptos de Guerra Asimétrica para el Ejercito Paraguayo en la Guerra de la Triple Alianza.